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Nuestro Invitado
Santiago, Agosto de 2007
Fuente: Pirinola |
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La terapeuta corporal Carmen Paz Thomas (*) nos explica la gran importancia de darse el tiempo para fomentar el vínculo con nuestros hijos. |
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Como terapeuta corporal y educadora, trabajo con niños y padres, realizando talleres que nacen como un espacio de encuentro entre ellos. La idea de estos talleres es fomentar el vínculo, la comunicación , la sintonía y el afecto entre los padres y sus hijos, entendiendo este vínculo como una relación que se construye y que es posible de mejorar y/o cambiar, lo que recalca la importancia de hacer actividades con nuestros hijos desde que son pequeños (incluso bebés). Es importante fomentar el apego como una conducta sana y protectora para el desarrollo del vínculo, madre-padre-hijo.
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Todo padre y madre necesita apoyo, contención, ayuda. Cada familia nueva necesita ser reconocida y respetada en su diversidad. Hay que estimular y apoyar a cada padre y madre a buscar su propio estilo de ser padres y hacer familia, respetando y fomentando la diversidad de estilos, ya que no hay una única, ni mejor forma de ser padres, sino que hay tantas formas como padres y madres existen.
Para construir espacios de mayor amorosidad y conexión con nuestros hijos es muy importante ser honestos y reconocer las dificultades y errores en esta aventura de ser papás. Por eso los invito a tener una actitud más participativa, a reflexionar y buscar espacios para el “crecimiento” de cada grupo familiar.
Lo papás deben aprender a confiar en sus capacidades, en su intuición, en sus recursos, y en algo que me parece fundamental: aprender a escuchar a ese niño o niña, que vive dentro -a veces muy escondido-, pero que si logran encontrar en sus recuerdos e historia, en sus emociones, los va a orientar y les ayudará a ser padres desde ahí. Si nos ponemos por unos momentos en el lugar del niño que fuimos, podremos sentir, emocionarnos y disfrutar al niño que hoy tenemos en los brazos, a pesar de lo difícil y agotador que se haga por muchos momentos.
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| Para el aumento del vínculo hay muchas técnicas -que en el Centro Rayuela enseñamos a los papás- como el masaje infantil, trabajo acuático con bebés, fomento y apoyo de la lactancia, estimulación del juego como actividad de encuentro y aprendizaje, técnicas de relajación y meditación para los padres y para los niños. Pero lo fundamental es darse un espacio fuera de la rutina para compartir con los hiijos. |
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No hay que olvidar que los papás necesitan ser acompañados y animados en esta aventura de amor, por eso es fundamental, y en los talleres los estimulamos, que compartan un espacio grupal con otros padres y madres, donde se pueden compartir experiencias, alegrías, temores y angustias como qué significa ser padres hoy, criar, ser pareja y hacer familia en una sociedad cada vez más individualista y exigente, donde las jornadas de trabajo de los padres, de ambos en muchos casos, son muy largas. El cansancio y la presión a la que se ven enfrentados los padres hoy, ha aumentado la necesidad real de tener y encontrar redes de apoyo.
En mi experiencia personal, los grupos de papás que se forman en nuestros talleres se apoyan y ayudan, y muchos expresan lo importante que ha sido para ellos el contar con estos espacios de contención, ya que las familias son cada vez más nucleares, y muchas veces no se cuenta -como hace años atrás-, con el apoyo de familias extendidas con abuelos, tíos y tías, que eran claves en el apoyo y cuidado de la nueva familia.
* Si necesitas apoyo o quieres consultar por un tema específico puedes hacerlo a través de la página web www.rayuela.cl, o a través de carmenpaz.thomas@rayuela.cl.
El Centro Acuático Rayuela desarrolla diversas actividades, cursos y talleres en el ámbito terapéutico y deportivo, las que están dirigidas a bebés, niños, adultos y personas de la tercera edad.
Dirección: Cristóbal Colón 8075
Teléfono: 211 1834
(*) Carmen Paz Thomas es terapeuta corporal y educadora de Párvulos. Es una de las socias del Centro Acuático Rayuela, donde imparte clases de natación para bebés, masaje infantil y talleres como los Grupos de juego y vínculo madre e hijo. Además, es hidroterapeuta en trabajo acuático para embarazadas y trabajos de rehabilitación y relajación.
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Centro Acuático Rayuela:
Un viaje placentero al “vientre materno”
Santiago, octubre 2001
Fuente: Revista Ser Padres Hoy |
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Madre e hijo pueden disfrutar hoy de los múltiples beneficios del agua, gracias a las sesiones de motricidad acuática para embarazadas y natación para bebés desarrolladas en el Centro Rayuela. |
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| Con ayuda de dos expertas, la terapeuta corporal y buzo internacional, Carmen Paz Thomas y Jennifer Dazin, también terapeuta corporal, se realiza un trabajo destinado a mejorar la musculatura y las articulaciones, facilitar los ritmos respiratorios, estimular la relajación y desarrollar el vínculo madre-hijo. Los ejercicios de natación para bebés, en tanto, les da la posibilidad de tocar, sentir y tomar conciencia de que la posición de la cabeza es clave para mantenerse respirando, pudiendo ejecutarse desde los tres meses hasta los tres años de edad. Las sesiones se organizan en forma individual, en pareja o en grupos pequeños, respetando los ritmos de aprendizaje de cada persona. Cabe destacar que los ejercicios para mamás puedes ser practicados desde el tercer mes de embarazo hasta el final del mismo, con autorización médica. |
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Nadadores por Instinto:
Santiago, 18 de noviembre de 1995
Fuente: Revista Qué Pasa |
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Preparados para moverse en el agua desde muy pequeños, los bebés pueden aprender a nadar en varias piscinas de santiago, y así estimular su motricidad e independencia.
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Saber nadar no es privilegio de mayores. Por el contrario, y aunque muy poca gente lo sabe, todos los niños podrían aprender a flotar perfectamente en el agua, desde los tres o cuatro meses. Eso, porque –según aclaran los expertos- a esa corta edad los bebés aún no han olvidado su primer hogar, el vientre materno.
Gracias a ese contacto primario con este medio, los niños todavía no le tienen miedo al agua. Además, conservan el reflejo de contener la |
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respiración, el movimiento de piernas y la ondulación del cuerpo en el líquido.
Eso los transforma en unos estupendos alumnos a la hora de aprender a nadar.
En Santiago existen al menos tres lugares donde los padres pueden acudir para conjurar el miedo a que sus hijos se ahoguen. El Centro de Natación Rayuela, el jardín Infantil el Principito y la Asociación Cristiana de Jóvenes Y.M.C.A., ofrecen cursos donde se les enseña a nadar a los bebés.
Con algunas variaciones, todas estas piscinas son temperadas y parten de la premisa de que cada guagua debe estar acompañada, en lo posible, por uno de sus padres, puesto que las clases se realizan en grupos de seis duplas, es decir cada niño en los brazos de un adulto. Durante 30 minutos un instructor enseña- por medio de diferentes juegos y cantos- a mantener la respiración, hundirse, desplazarse por debajo del agua y flotar.
Enseñar a un niño a nadar es como enseñarle a caminar. En este proceso lento y gradual, lo primero que los pequeños deben aprender es a mantener el cuerpo en un equilibrio horizontal. María José Thomas, instructora del Centro de Natación Rayuela, explica que las primeras lecciones buscan que el infante se desplace por debajo del agua a la manera de un delfín.
Con 25 años de experiencia en educación acuática, María Eliana Acevedo, directora del Jardin Infantil El Principito, asegura que “los padres deben enfrentar la necesidad de que sus hijos aprendan a nadar y estar conscientes de que no todos los bebés tienen las mismas facilidades”. Por ello, la metodología de esta educadora es iniciar la primera sesión explicando a los progenitores la etapa de desarrollo en que se encuentra su hijo. Para ella, es vital que uno de los padres de la criatura tome el curso junto a su hijo, puesto que el adulto es un modelo para los niños: los padres son las personas en quienes los pequeños más confían.
Este contacto físico, que se repite tres veces por semana, es para muchos una experiencia inolvidable. Alejandra Cremaschi (27), cuyo hijo Juan Francisco Novion, de tan sólo un año, ya sabe desplazarse por debajo del agua, lleva un mes y medio asistiendo a clases. Ella decidió llevarlo por seguridad, pero rescata otros beneficios: “Es una experiencia que recomiendo a toda costa, todo este rato es sólo para él. En el agua eres sólo tú y el niño”.
La sicopedagoga Paula Martínez (26) tiene a su pequeña desde hace tres meses en los cursos. Javiera, de ocho meses, le tenía miedo al agua; hoy puede sumergirse: “Hemos necesitado bastante tiempo para que hoy pueda estar tranquila en la piscina. Ella y yo tuvimos que aprender a tener confianza, a saber que no le va a pasar nada”, explica.
Por regla general, casi todas las madres sienten al principio nervios de que sus pequeños bebés se sumerjan por cinco segundos sin apoyo alguno. Como consejo para todos aquellos padres indecisos que esperan que los niños crezcan un poco más para llevarlos a una piscina, María Eliana Acevedo asegura que enseñar a nada a las guaguas les otorga “independencia, la sensación de autovalía y, lo que es más importante, les estimula la motricidad, porque la natación exige control de la respiración, movimiento de pies y manos, todo a la vez”.
La clave del éxito en una educación acuática es que los padres se relajen y tomen las clases como uno más de los juegos de los niños. Además, hay que tener presente que cuando finaliza el curso el niño no va a salir nadando “crawl”. El común de los niños recién a los cuatro años tiene la capacidad de seguir y entender las órdenes grupales, y sólo a los seis está en condiciones de aprender los diferentes estilos de natación. |
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Masaje para bebés
UN ENCUENTRO MÍSTICO CON TU HIJO
Santiago, 15 de Septiembre 2004
Fuente: Terra |
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Tradición milenaria, el masaje es uno de los métodos más antiguos de curación y contacto. Algo necesario para aquellos pequeños que recién llegan a este mundo y que inmediatamente se ven sometidos a una serie de estímulos y emociones, que muchas veces le juegan en contra. Por eso, las manos sanadoras de sus padres pueden ser la herramienta clave para eliminar problemas de cólicos, ansiedades y sueño.
Al nacer, cada bebé recibe su primer masaje, el que le es entregado a través de las contracciones, por medio de la presión y estimulación masiva de su superficie corporal.
De esta manera, la sabia naturaleza le entrega el contacto y la estimulación que necesitan (de ahí que aquellos que han nacido por cesárea, necesiten de más temprano este tipo de masajes). |
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Luego el trabajo es de cada familia. Por ello es recomendable practicarles desde muy pequeñitos continuos masajes a los bebés, ya que ayudará a contactar física y emocionalmente al niño con sus padres, ayudándolo en el futuro a crecer con seguridad y felicidad.
Beneficios de los masajes
La constante aplicación de los masajes a los bebés, entrega beneficios increíbles para su desarrollo y motivación, además de los que reciben los padres como consecuencia. Por ejemplo:
- Los masajes fortalecen el vínculo en formación del bebé y sus padres.
- Desarrolla la confianza básica del bebé en el contacto amoroso.
- Establece las bases de una comunicación corporal con el bebé, imprescindible en el desarrollo emocional sano.
- Mejora la circulación sanguínea.
- Relaja y distiende la musculatura.
- Beneficia la respiración, circulación, digestión y excreción.
- Potencia el sistema inmunológico.
¿Quiénes lo pueden recibir?
La instructora de masaje infantil y natación para bebés, Carmen Paz Thomas, afirma que, "es muy recomendable el masaje para bebés prematuros, bebés que han estado hospitalizados, adopciones, cesáreas, y todo situación que implique un trauma o estrés para el bebé y su madre. También el masaje es muy beneficioso en los casos de bebés con déficit y retrasos motores o intelectuales, y en patologías como autismo, parálisis cerebral, espina bífida, y depresión post-parto de la madre".
Además, es ideal para aquellos padres que quieren fortalecer su vínculo con el hijo, ya que a través de los masajes se intensifica el amor entre ambos y la conexión.
La edad para el amor
Para los masajes no hay edad límite, pero existen ciertos parámetros óptimos.
"Idealmente desde recién nacido. Es más difícil trabajar con bebés cuando son mayores, ya que son más movedizos y curiosos. La mayoría de los bebés al comienzo se excitan y se estimulan con la experiencia del masaje", dice Carmen Paz Thomas.
El ambiente es importante
Una vez aprendida la técnica, deberás preocuparte de algunos detalles para que la sesión diaria de masaje para tu hijo resulte lo más placentera posible y que se convierta casi en un rito para él.
Por eso, asegúrate que el lugar donde lo vayas a realizar sea tranquilo, relajado y cálido (ya que hay que evitar que los bebés se enfríen).
Para realizar el masaje necesitarás un aceite especial (ojalá con aromaterapia) y si tu hijo es alérgico, prueba con una crema hipoalergénica. Además, necesitarás una toalla y pañales, ya que prescindirás de ellos por un buen rato.
También será importante relajarlo con música especial, ya sea de sonidos naturales o la que ya se ha seleccionado como especial para bebés de Mozart.
Previo al masaje, deberás tomarte unos minutos para relajarte, respirar y conectarte emocionalmente con tu bebé. "Es normal que las primeras sesiones sean bastante caóticas, es natural que algunos bebés lloren, o que los padres se sientan dudosos. El masaje infantil es una experiencia nueva para todos", dice Carmen Paz Thomas.
Lo importante es transmitirle calma y alegría a tu bebé, buscar una posición cómoda para ambos, suavizar el tono de tu voz. La calidad de tus movimientos, el contacto con la mirada (muy trascendental) y tus manos son los instrumentos para transmitirle a tu bebé cuan importante especial y amado es.
Antes del lenguaje verbal la comunicación que se establece con tu hijo es totalmente física, por lo tanto, la calidad del diálogo con él se establece desde el nacimiento, por lo que es fundamental para la formación de una estructura de personalidad sana y feliz.
¿Dónde aprenderlo?
En nuestro país no existen muchos lugares donde se puedan adquirir los conocimientos adecuados para hacerlo con calidad, sin embargo los que existen son muy buenos.
Es recomendable, por ejemplo, el Centro Acuático Rayuela (Avenida Colón 8075, Las Condes, 2111834), donde de vez en cuando se realizan talleres al respecto, además del curso completo que se entrega durante todo el año.
"Tenemos dos sistemas de cursos. Uno consta de 10 sesiones, y su frecuencia es de una vez por semana. En este curso se ve la historia y fuentes del masaje, se enseñan técnicas de Shantala, Masaje Sueco, Masaje Mariposa, Técnicas de la Biosíntesis, y trabajo con Energía Sutil. Para las mamás que trabajan hacemos módulos los sábados tomando una temática por sesión", cuenta la instructora Carmen Paz Thomas.
Karen Uribarri Guzmán
Copyright 2004 Terra Networks Chile S. A.
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Prensa
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Especial Masajes
CARICIAS PARA ESTIMULAR
Santiago, Octubre 2004
Fuente: Revista Padres OK |
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Durante los primeros años de vida los niños necesitan más que nunca recibir estímulos, especialmente aquellos que los hacen sentir queridos y protegidos. Y el tacto es, precisamente, el sentido más desarrollado de un recién nacido. No es de extrañar, entonces, que reaccione positivamente a las muestras de afecto y se tranquilice cuando lo toman en brazos, lo acarician o simplemente lo tocan. |
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Un estímulo afectivo
El masaje infantil busca alcanzar, a través del contacto piel a piel, una mayor interacción entre la madre -u otro adulto- y el bebé, además de servir como medio terapéutico para prevenir, tratar o atenuar ciertos malestares del niño. “Muchos estudios revelan los beneficios de un contacto afectivo como parte fundamental de los primeros años de vida.
Y el masaje infantil incluye los elementos principales para establecerlo: contacto con la mirada, piel a piel, sonrisa, sonidos, abrazos, caricias, olor, respuesta a los estímulos e interacción”, señala Carmen Paz Thomas, educadora de párvulos, terapeuta corporal e instructora de masaje infantil del Centro Rayuela.
En tanto, Francisca Orchard, enfermera matrona de la Universidad Católica de Chile y monitora de Baby Massages, explica que con el masaje, “se puede estimular directamente la piel del niño y producirle efectos hormonales de placer y descanso, mejorar su elasticidad y tonicidad muscular, disminuir el estrés y mejorar sus patrones de sueño, además de estimular su sistema inmunológico (defensas) y mejorar su digestión".
Carmen Paz Thomas agrega que, además de relajar e intensificar la comunicación no verbal, ayuda a regular y reforzar las funciones respiratoria, nerviosa, circulatoria y gastrointestinal, solucionando -a través de la estimulación- las incomodidades producidas por cólicos, gases y estreñimiento, además de otros malestares.
Beneficios comprobados
El Instituto de Investigación del Tacto (Touch Research Institute, TRI), en Estados Unidos, comprobó a través de numerosos estudios que los masajes tienen efectos curativos contra una serie de dolencias, entre ellos cólicos, hiperactividad, diabetes y migraña, mejoran la concentración de niños autistas y ayudan en la respiración de los asmáticos. También se ha demostrado que bebés prematuros u hospitalizados presentan avances considerables cuando se les somete a masajes y caricias. Se sienten más tranquilos, aumentan de peso (47% más que los prematuros sin contacto físico), y disminuyen su permanencia en el hospital por lo menos en 6 días.
Otras investigaciones han comprobado que los masajes practicados a los bebés antes de la hora de dormir aumentan la producción de melatonina; hormona reguladora del sueño. Se concluyó, por lo tanto, que si se realizan todos los días a la misma hora contribuyen a regular los ciclos de sueño del niño.
Al utilizarlo como medio terapéutico, ya sea para aliviar cólicos, problemas de digestión y para aliviar molestias respiratorias, Carmen Paz Thomas señala que “son un complemento perfecto de los tratamientos médicos, pero en ningún caso pueden sustituirlos. Lo mismo en casos de niños con síndrome de Down, hipotonía o hipertonía, parálisis cerebral, defectos visuales o auditivos”.
Masajes por edad
Los masajes deben adaptarse a las distintas fases del desarrollo motriz y emocional del niño. En este sentido, Francisca Ochard sostiene que durante los primeros tres meses de vida, “el niño está aún ligado e indiferenciado de su madre, por lo tanto, el masaje cumple el objetivo de tranquilizarlo y darle confianza básica, porque el cambio del medio acuoso del útero al estado terrestre es muy brusco, y el bebé necesita sentir mucho amor y el contacto corporal con su madre para hacer menos traumática esta transición”.
A partir de los seis meses los masajes pueden ser un poco más profundos. En cambio, entre los 12 y 14 meses, cuando comienza a caminar, “el masaje tiene que respetar y tolerar la necesidad de movimiento del niño. En esta etapa se requiere más paciencia”, precisa.
En el caso de los niños prematuros o que fueron hospitalizados muy pequeños, asegura que el masaje cumple una función de reparación muy importante para establecer y mantener la conducta de apego, que le permitirá a ese bebé desarrollarse bien emocional y socialmente. “Aquí se requiere de un ritmo más lento, de mucho respeto y paciencia para reestablecer la confianza básica”, indica Carmen Paz.
Consejos para un masaje efectivo
Antes de iniciar un masaje es necesario respetar los deseos y la disponibilidad del bebé y de sus padres. La idea es que sea un momento grato y relajado para ambos. Si no están las condiciones, se puede dejar para más tarde o cambiarlo por otra actividad.
1.- Relajar las manos, moverlas y estirarlas. El cuerpo completo debe tender a la relajación y la mente estar centrada en el niño. Se puede ubicar en una posición cómoda (sentada en el suelo con una colchoneta, en la cama, o de rodillas). Durante el ejercicio se debe mirar, conversar o cantar constantemente al bebé.
2.- El masaje puede efectuarse al sol o en el dormitorio con una temperatura cálida (20 a 22° C), ya que idealmente el niño debe permanecer desnudo o sólo con un pañal. Los mejores momentos para hacerlo son entre las comidas, después del baño y muda o antes de ir a dormir.
3.- Se sugiere untar las manos en aceites sin aditivos para lubricar la piel del niño, no sin antes consultar con el pediatra. Debe hacerse en forma de un
amasado suave, de arriba hacia abajo y del centro hacia afuera, es decir, desde la cabeza a los pies, pasando por el cuello, el tronco, los brazos, las manos, la guatita, las piernas y dedo por dedo. Luego, por la espalda, desde los hombros hasta los talones, siguiendo movimientos circulares.
4.- Es conveniente comenzar por la parte delantera del cuerpo del bebé. Si él está boca arriba puede tener contacto visual con su madre y ver lo que ella hace con sus manos. Se debe evitar cualquier movimiento brusco o repentino, pues el niño puede asustarse y reaccionar negativamente.
5.- Una vez que termine debe abrigar de inmediato al niño para que no se enfríe. Si el bebé se encuentra resfriado o con fiebre, no es recomendable practicar esta terapia, porque como se activa la circulación podría aumentar la temperatura. Lo mismo si está con diarrea, ya que el efecto relajante puede intensificar ese estado. Tampoco es aconsejable realizarlo si el bebé está con hambre o inmediatamente después de haberlo alimentado.
Una necesidad, un masaje
Existen masajes especialmente recomendados para aliviar molestias y dolores específicos de los niños. Algunos de ellos son:
- Para aliviar cólicos. Se debe recostar al bebé sobre las piernas o sobre una colchoneta. Muy suavemente y con las manos aceitadas comenzar a masajear el vientre del bebé, con movimientos hacia arriba y hacia abajo, primero con una mano y después con la otra. Luego, levantar las rodillas del pequeño en la dirección de su abdomen y mantenerlas en esa posición por 10 segundos. Continuar el masaje con movimientos circulares siguiendo el sentido del reloj. Pasar una mano y después la otra. Repetir cuantas veces sea necesario.
- Para evitar el estreñimiento. Colocar al bebé boca arriba y flexionarle sus piernas. Con las manos aceitadas, darle un masaje circular en el esfínter anal, presionando suavemente, estimulando para que se dilate. En esa misma posición y con la palma de la mano en la guatita, suavemente, seguir el camino del colon transverso, de izquierda a derecha, y del descendente hacia el recto (en dirección a las manecillas del reloj).
- Para ayudar a eliminar gases. Flexionar las piernas del bebé suavemente hacia la pared abdominal, presionando los intestinos, con el fin de que expulse los gases acumulados; retirar las piernas y repetir la acción.
- Para ampliar la capacidad respiratoria. Especialmente útil para aliviar las molestias de los pequeños con problemas respiratorios como el asma o la bronquitis crónica. Colocar las manos sobre el centro del pecho del bebé deslizándolas hacia fuera, una a cada lado y al mismo tiempo, como si se estuviera alisando las páginas de un libro. Luego, colocar la mano derecha sobre la cadera izquierda del bebé y deslizarla hasta el hombro derecho. Terminar con un toquecito en el hombro. Hacer lo mismo con la mano izquierda para alcanzar el hombro izquierdo.
- Para la relajación. Se debe colocar al beb boca abajo y masajear suavemente su espalda, deslizando los dedos a los lados de la columna vertebral, o simplemente acariciando la espalda, con movimientos amplios y suaves. Darlo vuelta y boca arriba, mirarlo a los ojos y deslizarlo con suavidad, los dedos pulgares sobre la frente, de abajo hacia arriba; continuar el masaje en los brazos, manos, pecho, abdomen, piernas y pies; regresar hacia arriba, tratando de abarcar con toda la mano la mayor parte del cuerpo.
Artículo publicado en revista PadresOK, Octubre de 2004
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Prensa
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Carmen Paz Thomas
ESPECIALIZACION Y EMPRENDIMIENTO
Santiago Enero 2004
Fuente: Alternativas Académicas, El Mercurio |
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En 1978, Carmen Paz Thomas entró a estudiar ecuación Parvularia en la Universidad Católica. Aunque en el tiempo de estudios no tuvo grandes diferencias con el resto, terminó por trazar un camino diferente al que tradicionalmente siguen las egresadas. Una vez titulada comenzó a formar talleres de expresión y creatividad para niños y, de manera paralela, se embarcó en el proyecto donde sigue hasta estos días. Se trata de Rayuela (www.rayuela.cl), que partió como un jardín infantil enfocado hacia la educación centrada no sólo en lo cognitivo. Más adelante, el espectro de este trabajo se amplió y se transformó en un centro materno-infantil que se dedica a constatar las necesidades de los padres, desde el embarazo, trabajando desde el recibimiento y la acogida de la guagua que viene en camino. “Esto se hace a través de cursos en el agua y la tierra para las embarazadas, donde se ejercitan musculatura, respiración, relajación y grupos de apoyo donde se pueden compartir las fuertes vivencias de la llegada de un hijo”, explica Thomas. Además, la experiencia hizo que esta educadora se especializara. Y se lo ha tomado en serio. Ya tiene un sinnúmero de estudios para atender las necesidades que ha percibido de los niños y sus familias. “Estudié Terapia Corporal y después realicé un curso de buzo y otro de buceo en la Armada de Chile”. Además tomó un seminario sobre “Práctica psicomotriz educativa y terapéutica” y luego comenzó un postitulo en Somatoterapia en Biosíntesis.
De esta forma, Carmen Paz Thomas se ha transformado en una educadora de párvulos emprendedora, capacitada y ha sabido desviar su especialidad hacia la innovación en el área de la educación y la salud. |
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Prensa
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Natación para guaguas
LA UTILIDAD DE FAMILIARIZAR A LOS NIÑOS CON EL AGUA
Santiago, 26 de Abril 2003
Fuente: Diario El Mercurio |
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El objetivo en los primeros años de vida no es enseñar a nadar, sino favorecer el desarrollo y los lazos afectivos del menor. Pero hay riesgos.
Pasamos cerca de nueve meses en un ambiente acuático en el vientre materno y sin embargo, después de nacer, a muchos les cuesta años acostumbrarse al agua y aprender a nadar. Comenzar a hacerlo desde pequeño puede ser la alternativa, pero no todas las guaguas pueden llegar y meterse a una piscina. |
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“Una cosa es nadar y otra flotar y moverse en el agua. Aprender a nadar no es posible antes de los 4 o 5 años; se requiere de un mayor desarrollo del sistema nervioso central y cognitivo”, precisa el doctor Rafael Torres, pediatra intensivista de Clínica Alemana.
No obstante, el especialista reconoce que no es una mala idea familiarizar a los niños con el agua y, precisamente, ése es el objetivo que tiene la mayoría de los centros acuáticos que existen en todo el país.
“No es natación propiamente tal. Lo que se hace es una adaptación al medio acuático, muy lenta, cuidadosa y de acuerdo a las necesidades y el ritmo de cada niño”, explica Carmen Paz Thomas, instructora de natación de guaguas del Centro Acuático Rayuela.
De paso, los lazos afectivos entre madre-padre e hijo se profundizan, ya que ambos están en un ambiente relajado donde pueden establecer un contacto distinto, de juegos y cariños.
Hace poco más de un mes que Beatriz Carvallo lleva a la piscina a su hijo Rafael, de cuatro meses y medio. “Es una experiencia maravillosa; se produce un contacto muy especial y es un momento de juego que a él le encanta”, cuenta.
Una opinión similar comparten Marcela Abarca y Claudia Gamonal, madres de Esteban y Clemente, respectivamente, ambos de cinco meses. “Es un buen espacio para fomentar el vínculo entre nosotros. Además, mantengo contacto con otras mamás y podemos compartir experiencias”, precisa Marcela.
Bienestar Infantil
La actividad física en el agua, así como cualquier ejercicio, contribuye a fortalecer la salud de los niños, especialmente su sistema inmunológico y respiratorio. Asimismo, mejora la coordinación y el equilibrio, y fortalece los músculos. “Crean habilidades que son útiles en el desarrollo de la marcha y de la motricidad”, precisa María Eliana Acevedo, directora de la piscina El Principito.
Por otra parte, el agua tibia, combinada con ejercicios suaves, relaja a la guagua, estimula su apetito y regula su reloj biológico, por lo que después de “nadar” comerá y dormirá mejor.
A nivel de dominio sobre el agua, desde los 3 meses hasta el año y medio el objetivo es que se adapten y trabajen respiración, por ejemplo, con ejercicios para no tragar agua, inmersiones y desplazamientos cortos. A los dos años no tienen temor al agua y manejan mejor la respiración. A partir de los 4 coordinan braceos, pataleos y respiración. “Lo importante es que esto se haga en forma constante y paulatina. Que el niño esté bien es lo primordial”, agrega María Eliana Acevedo.
Cuidado con la temperatura
Instructores y especialistas recomiendan no llevar a una guagua a la piscina antes de los tres a cuatro meses de vida, período en que el menor ya estaría mejor preparado inmunológicamente, entre otras razones, porque ya cuenta con ciertas vacunas protectoras.
Además, la guagua tiene que estar sana, para lo cual es aconsejable contar con el consentimiento del pediatra. Por ejemplo, si el menor padece de otitis o sufre alguna herida o enfermedad a la piel no es recomendable que asista a la piscina.
Los beneficios que brinda el agua, sin embargo también tienen su contraparte. Las guaguas y niños pequeños sufren fluctuaciones en la temperatura corporal, que pueden provocarles resfríos o complicaciones respiratorias si pasan mucho tiempo en el agua o se exponen a cambios bruscos de temperatura.
También es posible que algunos pequeños sufran alergias o irritaciones a la piel a causa del cloro de la piscina. Asimismo, está el riesgo de la ingestión involuntaria de agua, como advierte el doctor Patricio Romero, presidente del Comité de Accidentes, Envenenamientos y Violencia de la Sociedad Chilena de Pediatría. “Esto puede producir una intoxicación hídrica, que puede causar convulsiones o un compromiso neurológico. Al tragar agua también existe la posibilidad de una infección intestinal que puede producir diarreas”.
Para evitar esto resulta vital preocuparse de las condiciones de salud del menor, así como de las características del recinto donde se desarrollarán las clases.
Y, a juicio de especialista, uno de los riesgos más importantes de esta actividad es la falsa sensación de seguridad que provoca en los padres. No hay que olvidar que la asfixia por inmersión “es la principal causa de muerte en niños mayores de un año- la cuarta a nivel mundial-, y que un porcentaje importante queda con secuelas neurológicas que pueden ser invalidantes. “Aunque un niño más grande aprenda a nadar, eso no garantiza que no haya riesgo. Nunca hay que confiarse”.
Consejos antes de mojarse
Algunas recomendaciones para tener en cuenta al momento de escoger una piscina y decidir llevar a un menor a clases de natación son:
- La temperatura del agua debe oscilar entre los 32°C y 36°C. La temperatura ambiente también debe ser controlada, para evitar posteriores enfriamientos.
- El recinto debe ser cubierto y cumplir con las normas higiénico- sanitarias.
- El personal que imparte las clases debe estar calificado de forma específica para trabajar con niños.
- La piscina de los niños debe ser sólo para ellos, nunca compartida.
- Antes de ir a la piscina con una guagua, consultar con el pediatra.
- No dejar nunca al niño solo cerca del agua.
- Escoger un horario en el que el niño normalmente no tenga que dormir o comer.
- La duración del trabajo en el agua, en menores de 6 meses, no debe exceder los 30 minutos, una o des veces a la semana.
- Darle de comer alimentos líquidos y azucarados, de rápida absorción por el organismo del menor, antes y después del baño.
- Tener precaución al caminar alrededor de la piscina para no resbalar, especialmente cuando se tiene al pequeño en brazos.
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Prensa
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Masaje Infantil
QUERER CON LAS MANOS
29 de Mayo 2001
Fuente: El Mercurio |
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Bien aplicado, el masaje en los niños mejora la comunicación entre madre e hijo, lo estimula, relaja, alivia algunas dolencias y produce agrado en los pequeños; beneficios que recién se están explorando en Chile. |
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“Pauline sólo tiene un año y medio, pero ya sabe cuando le voy a hacer masaje. Sin que yo le diga nada ella me estira el pie para que comience a tocarla. Es un momento muy especial e íntimo que se crea entre las dos y me encanta”, cuenta Claudia Ávila, una odontopediatra de 31 años.
Desde los seis meses que su hija duerme en su propia pieza, pero le costaba mucho conciliar el sueño. A pesar de sus esfuerzos, nada parecía tranquilizarla. “Pensé que el curso de masaje me podría servir para que durmiera mejor. Las primeras sesiones no pescaba mucho, pero de apoco se fue interesando. Después le encantaban no sólo los masajes, sino los cantos con que los que acompañan”. |
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| La técnica aprendida por Claudia también le sirvió para mejorar el vínculo entre ambas. “Me sentía un poco culpable por tener que trabajar y dejarla sola. El masaje ha creado una comunicación especial entre las dos porque soy la única que se lo hace. También sirve para aliviarle los dolores de guatita, porque no puede tomar antiespasmolíticos. Todo eso me hace sentir bien como mamá porque siento que nuestra relación se ha enriquecido”. Aunque en Chile desde hace años se usa el masaje en tratamiento de niños con discapacidades físicas e intelectuales, su aplicación sin |
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indicación médica recién está comenzando. Claudia Ávila es una de las pocas personas que realiza esta terapia con sus hijos. Ella es una de las 25 mamás que se han capacitado con Cecilia Díaz, educadora de párvulos de la Universidad Católica y profesora de natación para guaguas, quien hace n año y medio realizó un curso para enseñar a los padres a hacer masajes a sus hijos pequeños.
Después de casi dos décadas de trabajar con párvulos, Cecilia se percató de que los padres, alejados por el trabajo, el cansancio y el estrés, buscaban nuevas formas de comunicación son sus familia. Por eso decidió viajar a Argentina, donde se capacitó como instructora en la Asociación Internacional de Masaje Infantil.
UN MOMENTO ESPECIAL
El taller, que se realiza en el centro acuático “Rayuela”, dura cinco sesiones de una hora cada una y está dirigido a papás de niños entre una semana hasta los cuatro años.
“Entregamos un material teórico sobre los beneficios de esta terapia para que lo conversen en la familia, pero el curso es práctico. En cada sesión se enseña a los padres a trabajar distintas partes del cuerpo y los masajes combinan con canciones y estimulación verbal para conectarse con los pequeños”.
El instructor no toca a los niños, sólo corrige la técnica a los padres, aunque cada uno tiene que descubrir qué es lo que m+as agrada y relaja al niño.
- Muchas personas llegan porque no saben qué hacer con sus hijos, se angustian cuando la guagua llora o se pone mañosa. Otras, trabajan mucho y pasan poco tiempo en la casa. Se sienten culpables y buscan nuevos caminos y formas para reparar con calidad la falta de tiempo que les dedican.
Lo más importante, agrega Cecilia Díaz, con los beneficios emocionales que se descubren al entregar amor con las manos. “Es una forma de nutrir afectivamente a través del contacto corporal ya que los pequeños conocen el mundo por medio de su cuerpo y de los sentidos. Los padres pueden expresar el afecto a través de múltiples formas, pero el masaje requiere de un lugar y un momento especial dedicado ciento por ciento a los niños y esto es muy positivo para ellos”.
Además, resalta la terapeuta, “esta técnica permite aliviar algunas dolencias y mejorar el funcionamiento del cuerpo”.
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-Por ejemplo, si el pequeño tiene estreñimiento, se masajea el estómago para relajar el aparato digestivo; si está resfriado, se pueden estimular los pulmones y el sistema respiratorio. Las sensaciones placenteras que produce el masaje liberan endorfinas, hormonas beneficiosas para el cuerpo y a través del canto y la estimulación verbal se activan las neuronas
En algunos casos, cuenta Cecilia Díaz, el masaje incluso alivia dolores de estómago producto de los cólicos al distender la zona abdominal, también calma a los niños cuando han pasado momentos difíciles o los relaja cuando están cansados y no se pueden dormir.
Para lograr estos beneficios es fundamental que las personas aprendan a realizar los masajes en forma correcta porque si no “pueden producir daño, sobre todo en las guaguas”.
Cecilia Díaz recomienda que, igual como los padres leen un cuento o llevan a los niños a la plaza, los masajes deben realizarse |
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“según las necesidades del niño y nunca imponérselo como una obligación. La mayor parte de las veces son los propios hijos los que lo piden y uno debe adecuarse a ello”.
Aunque depende de las preferencias personales, lo mejor es dar el masaje después de la comida y el baño y antes de dormir.
El lugar que se escoja debe ser cómodo y con una temperatura adecuada. “Se la luz y poner algo de música. La propia pieza es un buen lugar roque generalmente los niños se quedan dormidos”.
-Poco a poco cada papá o mamá irá creando el ambiente más propicio para hacer del masaje un momento de amor.
Claudia Hidalgo Rozenblum.
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Guagua al Agua
25 de Septiembre de 2001
Fuente: El Mercurio |
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Entrar desde chiquitito al agua tiene muchísimas ventajas para los niños. Así postula la matronatación, técnica que lleva desde el momento del nacimiento a la guagua y a sus padres a disfrutar de la libertad del agua. |
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| No se trata sólo de que el niño aprenda a nadar y con eso evite el peligro de una piscina- eso vendrá más tarde-, sino de aprovechar las posibilidades que ofrece el agua como medio de desarrollo. Por ejemplo, se sabe que la afición por el deporte empieza muy temprano, estimulada en gran parte por los padres que desafían a probar nuevas destrezas. El agua resulta el medio impulsor por excelencia a una edad en que la guagua aún no se sostiene sola y le gusta estar en brazos. Con compañía confiable los juegos le resultan sencillos y seguros, y son la base para que en pocos meses llegue a nadar solita. Cada mes aumentan las habilidades en el agua y también fuera de ella. Se desarrolla la coordinación y el equilibrio en un ambiente donde no sienten miedo. Es tal la serenidad y el placer que experimentan en el agua tibia, que desarrollan un excelente control de su respiración. |
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Por eso es común verlos sonreír bajo el agua, algo muy difícil para la mayoría de las personas. Además, a medida que el niño crece y aumenta su desarrollo sicomotor, puede incorporar recursos muy importantes para la sobrevivencia, como buscar rápidamente la superficie y orientarse hacia el sitio seguro más cercano, mantener su cabeza fuera del agua e incluso salir.
Otra ventaja es que los niños muy activos encuentran la forma de quemar energías con lo que se les estimula el apetito y mejora el ritmo del sueño.
DÓNDE: Jardín Infantil Rayuela, Colón 8075, telefono 2111834. Desde los tres meses, puede ir el papá.
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Natación para guaguas:
La utilidad de familiarizar a los niños con el agua
26 de Abril de 2003
Fuente: El Mercurio
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El objetivo en los primeros años de vida no es enseñar a nadar, sino favorecer el desarrollo y los lazos afectivos del menor. Pero hay riesgos. Pasamos cerca de nueve meses en un ambiente acuático en el vientre materno y sin embargo, después de nacer, a muchos les cuesta años acostumbrarse al agua y aprender a nadar. Comenzar a hacerlo desde pequeño puede ser la alternativa, pero no todas las guaguas pueden llegar y meterse a una piscina.
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“Una cosa es nadar y otra flotar y moverse en el agua. Aprender a nadar no es posible antes de los 4 o 5 años; se requiere de un mayor desarrollo del sistema nervioso central y cognitivo”, precisa el doctor Rafael Torres, pediatra intensivista de Clínica Alemana.
No obstante, el especialista reconoce que no es una mala idea familiarizar a los niños con el agua y, precisamente, ése es el objetivo que tiene la mayoría de los centros acuáticos que existen en todo el país.
“No es natación propiamente tal. Lo que se hace es una adaptación al medio acuático, muy lenta, cuidadosa y de acuerdo a las necesidades y el ritmo de cada niño”, explica Carmen Paz Thomas, instructora de natación de guaguas del Centro Acuático Rayuela.
De paso, los lazos afectivos entre madre-padre e hijo se profundizan, ya que ambos están en un ambiente relajado donde pueden establecer un contacto distinto, de juegos y cariños.
Hace poco más de un mes que Beatriz Carvallo lleva a la piscina a su hijo Rafael, de cuatro meses y medio. “Es una experiencia maravillosa; se produce un contacto muy especial y es un momento de juego que a él le encanta”, cuenta.
Una opinión similar comparten Marcela Abarca y Claudia Gamonal, madres de Esteban y Clemente, respectivamente, ambos de cinco meses. “Es un buen espacio para fomentar el vínculo entre nosotros. Además, mantengo contacto con otras mamás y podemos compartir experiencias”, precisa Marcela.
Bienestar Infantil
La actividad física en el agua, así como cualquier ejercicio, contribuye a fortalecer la salud de los niños, especialmente su sistema inmunológico y respiratorio. Asimismo, mejora la coordinación y el equilibrio, y fortalece los músculos. “Crean habilidades que son útiles en el desarrollo de la marcha y de la motricidad”, precisa María Eliana Acevedo, directora de la piscina El Principito.
Por otra parte, el agua tibia, combinada con ejercicios suaves, relaja a la guagua, estimula su apetito y regula su reloj biológico, por lo que después de “nadar” comerá y dormirá mejor.
A nivel de dominio sobre el agua, desde los 3 meses hasta el año y medio el objetivo es que se adapten y trabajen respiración, por ejemplo, con ejercicios para no tragar agua, inmersiones y desplazamientos cortos. A los dos años no tienen temor al agua y manejan mejor la respiración. A partir de los 4 coordinan braceos, pataleos y respiración. “Lo importante es que esto se haga en forma constante y paulatina. Que el niño esté bien es lo primordial”, agrega María Eliana Acevedo.
Cuidado con la temperatura
Instructores y especialistas recomiendan no llevar a una guagua a la piscina antes de los tres a cuatro meses de vida, período en que el menor ya estaría mejor preparado inmunológicamente, entre otras razones, porque ya cuenta con ciertas vacunas protectoras.
Además, la guagua tiene que estar sana, para lo cual es aconsejable contar con el consentimiento del pediatra. Por ejemplo, si el menor padece de otitis o sufre alguna herida o enfermedad a la piel no es recomendable que asista a la piscina.
Los beneficios que brinda el agua, sin embargo también tienen su contraparte. Las guaguas y niños pequeños sufren fluctuaciones en la temperatura corporal, que pueden provocarles resfríos o complicaciones respiratorias si pasan mucho tiempo en el agua o se exponen a cambios bruscos de temperatura.
También es posible que algunos pequeños sufran alergias o irritaciones a la piel a causa del cloro de la piscina. Asimismo, está el riesgo de la ingestión involuntaria de agua, como advierte el doctor Patricio Romero, presidente del Comité de Accidentes, Envenenamientos y Violencia de la Sociedad Chilena de Pediatría. “Esto puede producir una intoxicación hídrica, que puede causar convulsiones o un compromiso neurológico. Al tragar agua también existe la posibilidad de una infección intestinal que puede producir diarreas”.
Para evitar esto resulta vital preocuparse de las condiciones de salud del menor, así como de las características del recinto donde se desarrollarán las clases.
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| Y, a juicio de especialista, uno de los riesgos más importantes de esta actividad es la falsa sensación de seguridad que provoca en los padres. No hay que olvidar que la asfixia por inmersión “es la principal causa de muerte en niños mayores de un año- la cuarta a nivel mundial-, y que un porcentaje importante queda con secuelas neurológicas que pueden ser invalidantes. “Aunque un niño más grande aprenda a nadar, eso no garantiza que no haya riesgo. Nunca hay que confiarse”. |
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Consejos antes de mojarse
Algunas recomendaciones para tener en cuenta al momento de escoger una piscina y decidir llevar a un menor a clases de natación son:
- La temperatura del agua debe oscilar entre los 32°C y 36°C. La temperatura ambiente también debe ser controlada, para evitar posteriores enfriamientos.
- El recinto debe ser cubierto y cumplir con las normas higiénico- sanitarias
- El personal que imparte las clases debe estar calificado de forma específica para trabajar con niños
- La piscina de los niños debe ser sólo para ellos, nunca compartida
- Antes de ir a la piscina con una guagua, consultar con el pediatra
- No dejar nunca al niño solo cerca del agua
- Escoger un horario en el que el niño normalmente no tenga que dormir o comer
- La duración del trabajo en el agua, en menores de 6 meses, no debe exceder los 30 minutos, una o des veces a la semana
- Darle de comer alimentos líquidos y azucarados, de rápida absorción por el organismo del menor, antes y después del baño.
- Tener precaución al caminar alrededor de la piscina para no resbalar, especialmente cuando se tiene al pequeño en brazos. |
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Matronatación: Natación para Bebés
Fuente: DATOAVISOS
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Te presentamos esta técnica que es ideal para fortalecer la unión de los bebés con sus padres.
La natación para bebés poco que ver con lo que entendemos por nadar, esto no se logra hasta los 4 ó 5 años. |
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Antes de esta edad los niños son demasiado pequeños para desarrollar autonomía en el agua y adquirir los movimientos de la natación. La matronatación es más bien una actividad de juego, placer, estímulo y experiencia. Su objetivo más importante es reforzar el vínculo de amor y confianza entre los padres y la guagua.
Hay varias reglas, el agua debe estar entre los 34° y 36° C, incluso en verano, ya que los bebés no están preparados para adaptarse al frío. |
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El trabajo en el agua en bebés menores de seis meses no debe exceder los 30 minutos. Además, se deben evitar cambios bruscos de temperatura.
El Centro Materno Infantil Rayuela, ofrece esta técnica más un taller a través de las técnicas de masaje infantil, charlas y conversaciones grupales.
Son 5 sesiones, de dos horas de duración cada una, una vez por semana, en horario a convenir con el grupo. Inscripciones e informaciones al teléfono 2111834, Av. Colón 8075, Las Condes. www.rayuela.cl.
Por Pilar Navarrete, periodista. |
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Se Inicia la Temporada de PIQUEROS OTOÑO- INVIERNO
5 de Abril de 2001
Fuente: La Segunda, Revista "Por Fin Mañana es Viernes" |
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Las piscinas temperadas comenzaron como tratamientos de rehabilitación para personas enfermas o discapacitadas. Hoy, sin abandonar sus afanes curativos, se han convertido en una real alternativa a los tradicionales deportes de invierno. |
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Las piscinas tradicionales ya cerraron. Sin embargo, los fanáticos del medio acuático y los que quieran introducirse en él, no tendrán que esperar 10 meses para darse un bien chapuzón y disfrutar de las diferentes alternativas que ofrece el agua temperada. Estas van de un simple nado recreativo hasta lo más variados deportes.
Quienes quieran disfrutar del agua esta temporada otoño invierno, entregamos algunos ligares donde se pueden practicar diversas actividades recreativas.
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En el Centro de natación Rayuela (Colón 8075. T: 2111834) existe una escuela de natación para niños y adultos durante todo el año. Además realizan trabajos especializados con mujeres embarazadas. Les ayudan a fortalecer músculos, a respirar adecuadamente y a relajarse.
Para los adultos está la hidrogimnasia en el agua, Esta actividad se desarrolla preferentemente en la mañana y noche, También está el trabajo terapéutico especializado y el arriendo exclusivo de la piscina para evento privados.
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Pirigüines Chapoteadotes
9 de Enero de 1996
Fuente: El Mercurio, Revista Ya |
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Guaguas de tres meses que aprenden a flotar para entretenerse y defenderse si caen a una piscina. Los cursos de natación sivern, pero pediatras y educadoras piden a los papás que jamás dejen de vigilar a sus niños. “La seguridad siempre es poca”.
Por Karim Gálvez V. |
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Hace más de veinte años que la prima de María Eliana Acevedo le dijo: “Tengo piscina y no le voy a poner rejas. Tú tendrás que enseñarle a nadar a mi hijo”. José Ramón casi se había ahogado. Lo llevaron hasta la clínica haciéndole respiración boca a boca, y gracias a eso no tuvo ninguna secuela. Con la experiencia, la “tía Nana” sintió la necesidad de investigar experiencias rusas, alemanas estadounidenses. Extranjera que venía le tría libros.
Tanto estudio la convirtió en la maestra de natación del jardín infantil “El Principito”, donde guaguas y niños se mueven como pirigüines chapoteadotes en una piscina con toldo amarillo. |
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-Toda la teoría se basa en que las guaguas han estado en una ambiente acuático entonces, al pasar a uno terreno, pierden la movilidad que tenían dentro del útero. Su posición de descanso en la tierra es sobre una camita, de guatita, de lado o de espalda. En cambio, el agua les permite movimientos naturales.
Al principio ondulan como un gran bloque, patitas y manos se mueven juntas; poco a poco comienzan a mover pies por separado, controlando cada. “Es muy lindo ver cómo maduran física y neurológicamente y son capaces de realizar diferentes conductas”.
En el jardín infantil “Rayuela” comenzaron sus curso hace casi una década, cuando se dieron cuenta de que demasiadas casa tenían piscina y que papás y mamás no se quedaban tranquilos con hijos que no sabían flotar. Los reciben desde los tres meses y han comprobado todo lo que les ayuda.
La educadora Cecilia Díaz se apasiona describiendo los beneficios:
- Les moviliza la actividad acuática motor, el agua caliente actúa como relajante del aparato muscular, tienen una mayor conciencia de su cuerpo y control de su estructura corporal; dominan mejor sus inseguridades.
Las guagüitas se vuelven a reencontrar con su pasado, al ingresar de nuevo al mundo líquido. “El agua tibia, como el de la piscina, contacta de una forma diferente a madre e hijo; les obliga a tocarse, estar más cerca, reforzando verbal y corporalmente lo que hacen”.
María Eliana Acevedo: “Desarrolla una relación maravillosa. Muy pequeñito tiene que ponerse de acuerdo con ella”.
También ayuda en la marcha, el lenguaje, el aprendizaje de la lectura y escritura.
- La coordinación motora es el desarrollo de su sicomotricidad, es decir, del cuerpo con respecto de la mente y hay que tener un cierto estímulo para que se produzca. El agua es un excelente medio.
Remza Delic lo que ve con su hija Christine, de poco más de un año: “Es increíble cómo ha progresado, está mucho más independiente, viva, despierta”.
Soledad Sánchez y Gustavo Nuñez quieren que a Benjamín de 7 meses, le guste el agua como a ellos:
- No pretendemos que sea un súper atleta y nadador, sino que se sienta cómodo en el medio. Venimos a las clases en familia porque se da una relación de confianza y juego. Hay una cuestión de temperatura y de piel muy especial.
El pediatra René Cerda no desconoce beneficios, pero pide no bajar la guardia:
- Algunos papás quedan con la sensación de que sus hijos saben nadar y descuidan lo más importante: la vigilancia. Sólo pueden pretender que salga flote.
Karina Vine, mamá de Santiago de 3 años, maneja expectativas:
- Decidí que tomara clases para mi tranquilidad. Pensé que al terminar el primer curso quedaría nadando y que si se caía a la piscina no se iba a ahogar, pero ha avanzado de apoco. Este es el segundo años que viene.
Un niño no está listo para controlar estilos no braceos hasta cuando domina la capacidad de dejar de respirar o comandar en forma voluntaria la respiración.
René Cerda:
- Es un mecanismo complicadísimo y difícilmente se consigue antes de los tres años. El ejemplo más claro, y muy dramático, es la asfixia por inmersión de menores en lugares de muy poca profanidad, como las tinas de baño.
El agua debe estar temperada, al igual que el ambiente En niños pequeños lo ideal e entre 28 y 32 grados. En piscinas frías, evitar los labios azules.
Significa que tiene las manos, cuerpo, pulmones, todo azul. Cayó la temperatura del cuerpo, y al disminuir ésta, baja la inmunidad. Recién a los dos años madura completamente el sistema inmunológico.
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Nada Antes de Gatear |
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Según las edades es el proceso de aprendizaje, explica Cecilia Díaz, del jardín “Rayuela”:
- Desde los tres meses hasta el año el objetivo es que se adapten y trabajen respiración, por ejemplo, con ejercicios para no tragar agua, inmersiones y desplazamientos cortos.
María José Thomas es una de las instructoras:
- La gente cree que las guagüitas hacen inmersiones naturalmente, pero no es verdad. Al principio les cuesta bastante aprender a cerrar la boca y no tragar agua.
Esto es fundamental:
- Mucho s de los accidentasen piscinas se producen porque los niños no vuelven a la superficie. Por eso es tan importante que sepan hundirse y patalear. Este es un instinto que despertamos en ellos.
También aprenden a desplazarse entre dos adultos y, los más avanzados, a ir hacia las orillas. A los dos años no tiene temor al agua y manejan mejor la respiración A partir de los tres coordinan braceos, pataleos respiración; nada bien De a poco desarrollan habilidades motoras más complejas. Aprenden estilo mariposa, espalda, libre.
Durante el aprendizaje, piden a los padres evitar flotadores. “Las alitas, por ejemplo, estimulan la posición vertical en el agua, y para nadar hay que tener la postura horizontal. Se retrocede todo lo que se ha conseguido”, señala Cecilia Díaz.
Cree en la seguridad del cuerpo nadador: “Es lo que nunca les va a fallar y estará a su disposición como arma vital en el agua”.
Lo saben los papás de Benjamín, de siete meses:
- En la medida que lo control tendrá más seguridad y autonomía para los movimientos y la respiración. Por el momento, no nada, se mueve.
“Para nosotros lo primero es la seguridad, y que el niño sepa qué hacer si lo empujaron o se cayó a una piscina”, sentencia Cecilia Díaz.
La mamá Isabel Wallis ya lo experimentó:
- Francisca nadó antes de gatear. Un día, estábamos en la casa de mis papás y se cayó a la piscina. ¡Mi marido la encontró flotando! Y hacía un año que habían terminado las clases.
El adulto tiene la posibilidad de llegar bien si se conjugan varias cosas: por ejemplo, que un niño caiga al agua cierre la boca y salga a flote, mientras suena, por ejemplo la alarma de la piscina.
Karina Dünner, mamá de Francisca, de un año, lo tiene claro: “Mi idea es que le tenga confianza al agua, pero sé que en segundos puede pasar cualquier cosa. La Francisca por ejemplo, ya sale a flote si se hunde, ero ha que tomarla altiro”.
No piensa exponerse a peligros:
- Las alarmas, rejas y lonas son una ayuda, pero sin duda creo que lo mejor es que mi hijo sepa nadar.
El pediatra René Cerda enfatiza la prevención, para evitar cualquier accidente, como por ejemplo, un paro cardiorrespiratorio producto de la asfixia:
- La respiración boca aboca debe aplicarse durante todo el traslado hacia un centro asistencial. Superados los instantes críticos, quien haya sufrido un accidente debe quedar en observación por lo menos veinticuatro horas, para detectar eventuales complicaciones neurológicas o pulmonares.
Entrega recomendaciones generales para las piscinas:
- Los niños deben estar con un adulto que sepa nadar,
- Toda piscina particular debe tener una reja de protección de 1.20 metros mínimo, con un cerrojo por dentro. No se debe dejar ningún objeto cerca que permita a un niño montarla y cruzarla.
- También se pueden usar cubiertas, alarmas, cierres metálicos.
- La profundidad debe marcarse.
- Es contraindicado nadar después de comidas abundantes, porque se disminuye la capacidad de sangre en piernas y manos, fácilmente se hacen calambres. Gran parte del flujo sanguíneo está trabajando en la digestión.
- No se deben realizar zambullidas en bajas profundidades.
- No nadar solo en el mar y usar salvavidas, especialmente al subirse a una embarcación.
Se preocupa especialmente de menores manejando máquinas acuáticas:
- Nada se saca con saber nadar si recibe un golpe, puede ahogarse al perder el conocimiento.
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